La Luna que Cambió mi Vida

El domingo 13 de septiembre, me levanté con ánimos de visitar a mi familia, sin saber que en casa me esperaba una fuente infinita de cariño interminable, se llama Luna! mi nueva mascota. A decir verdad es la primera que me pude quedar desde que me mudé. Una mascota le da un giro completo a la vida. Es cuando realmente puedes decir que tienes una familia completa. 

Luna se ha convertido en mi compañera de trabajo, mi segundo hijo, mi cosita linda que gracias a Dios, se porta increíblemente bien. Es demasiado inteligente, aprende y se adapta rápido a todo lo que se le enseña, con cariño y constancia. 

Jamás, cuando salí de mi casa pensé que volvería con una mascota! pero sin duda ha valido la pena. Es una alegría tener a Luna en la casa.

Tiene dos meses, es dalmata, cariñosa y muy tranquila. Eso si, no puedes olvidar sacarla a pasear un rato diariamente porque no te dejará dormir! 


Mi hijo, está que no cabe de la emoción. Llegar a casa ahora es una emoción, siempre pendientes de que Luna debe estar esperándonos. Es calientita y tiene la barriga rosadita. Le encanta correr. Extrañamente no ladra, sino cuando es necesario. Tiene sus pestañas blancas y los dientes chiquitos. Y las orejas grandotas, cuando les pega el viento fuerte, parece la copia de dumbo!

Realmente adoptar una mascota, despierta en uno, miles de sentimientos que uno ni se imagina que tiene. Es la mejor elección que uno puede tomar, sin duda alguna. Si bien es una responsabilidad, son mas los momentos que llenan de ternura, que hacen que todo valga la pena. Si tienes un hijo, darles la oportunidad de tener un peludito en casa, los hace crecer con una visión de la vida completamente plena, son su compañero no imaginario de juegos. 

Si tienes una mascota! sabes como me siento, y si no, ¿qué esperas para adoptar una?

Nos vemos pronto con mas novedades de mi Luna!

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